jueves, 25 de febrero de 2021

Biografía

Miguel Delibes (Valladolid, 17 de octubre de 1920 - Valladolid, 12 de marzo de 2010). Novelista español. Doctor en Derecho y Catedrático de Historia de la Empresa; periodista y, durante años, director del diario El Norte de Castilla.


Su labor sostenida como novelista comenzó en una concepción tradicional con La sombra del ciprés es alargada, que recibió el Premio Nadal en 1948.

Luego publicó Todavía es de días(1949), El camino (1950), Mi hijo idolatrado
 (1953), las hojas rojas (1959) y de ratas(1962), entre otras obras. En 1966 publicó Cinco horas con Mario y en 1975 Las guerras de nuestros antepasados; ambos fueron adaptados para el teatro en 1979 y 1990, respectivamente. Los santos inocentes nacieron en 1981 (y luego fueron llevados al cine por Mario Camus); posteriormente publicó Señora de Rojo sobre fondo gris (1991) y Coto de caza (1992), entre otros.

Su producción revela una clara fidelidad al entorno, a Valladolid y al campo castellano, implica la observación directa de tipos y situaciones desde el punto de vista de un católico liberal. El ojo crítico, que crece lo largo de su carrera, se refiere sobre todo a los excesos y la violencia de la vida urbana.

Entre los motivos de su obra, la perspectiva irónica hacia la pequeña burguesía, la denuncia de las injusticias sociales, la memoria de la infancia (por ejemplo en El príncipe destronado, 1973) y la representación de los hábitos y discursos del mundo rural, de muchos del cual recupera términos y expresiones para la literatura.

Delibes es también autor de los cuentos La mortaja (1970), la novela corta El tesoro (1985) y textos autobiográficos como Un año de mi vida (1972). En 1998 publicó El hereje, una de sus obras más importantes de los últimos tiempos.

Considerado uno de los principales referentes de la literatura en lengua española, obtuvo a lo largo de su carrera las distinciones más llamativas en el ámbito literario: el Premio Nadal (1948), el Premio de la Crítica (1953), el Príncipe de Asturias (1982), el Premio Nacional de Letras Españolas (1991) y el Premio Miguel de Cervantes (1993), entre otros.

jueves, 18 de febrero de 2021

Bibliografía

El vallisoletano Miguel delibes (1920-2010) es autor de una obra coherente en lo que se refiere a estilo y temática. Gran aficionado al mundo rural castellano, su vida profesional está vinculada al periodismo en El Norte de Castilla. Sus novelas reflejan la soledad y marginalidad de personajes en las tierras castellanas, lo que le lleva a recrear costumbres o lenguajes específicos de los pueblos. Delibes se inicia en la novela existencial con La sombra del ciprés es alargada, con la que gana el Premio Nadal en 1947 y quedará vinculado para siempre a la editorial que convocaba el Premio, la editorial Destino. La novela es una narración tradicional en cuanto a andadura y recursos expresivos, que se desarrolla en una Ávila no "protegida" por sus murallas, sino "encerrada" por ellas. Tras esta novela, desemboca en un realismo de ambiente rural, con obras como El camino (1950), que narra la vida triste de un niño en un pueblo castellano y su paso de la infancia a la juventud. En esa línea rural puede incluirse Las ratas (1962) o Los santos inocentes (1982). También aplica el realismo al análisis de ambientes urbanos, bien para denunciar la desolación del ser humano en la sociedad, como en La hoja roja (1959), bien para criticar a una burguesía provinciana en Mi idolatrado hijoSisí (1953) y en Elpríncipe destronado (1973), narra de forma realista la vida de un niño que deja de convertirse en el centro de la familia.

Delibes escribe también textos más experimentales como Cinco horascon Mario (1966), escrito en forma de monólogo. La transición aparece narrada magistralmente en Eldisputado voto del señor Cayo (1978). Su última gran obra será El hereje (1998) de contenido histórico y que tuvo una gran repercusión.

Es también escritor de cuentos como Siestas con viento sur (1957), donde destaca el cuento titulado “La mortaja”, y Viejashistorias de Castilla la Vieja (1964).






La caza con Delibes

Fragmentos de sus obras donde nombra la caza

  •  La caza es un esparcimiento fundamentalmente dinámico. El morral hay que sudarlo. La cacería se monta sobre madrugones inclementes, ásperas caminatas, comidas frías en una naturaleza inhóspita, lluvias y escarchas despiadadas… Pero hay algo que compensa al cazador de tantas contrariedades. […] Una pieza en perspectiva basta para que toda molestia se disipe y se produzca en el cazador una profunda remoción psíquica. […] la caza, más que una afición, es una pasión. […]

    La caza es un placer de ida y vuelta. Durante seis días de la semana el hombre se carga de razones para abandonar por unas horas los convencionalismos sociales, la rutina cotidiana, lo previsible. Al séptimo día, se satura de oxígeno y libertad, se enfrenta con lo imprevisto, experimenta la ilusión de crear su propia suerte… pero al mismo tiempo se fatiga, sufre de sed, de hambre o de frío… En una palabra, se carga de razones para abandonar su experiencia de primitivismo y regresar a su sede urbana, a su domesticidad confortable. El método es tan bueno como otro cualquiera para sobrellevar la vida; o, quizá, mejor que otro cualquiera.

Miguel Delibes: Prólogo a El libro de la caza menor. Barcelona, Destino, 1964, pp. 10-11 y 17.
  • Delibes, hombre metódico hasta límites insospechados, ha tenido el humor y la paciencia, a lo largo de medio siglo, de anotar en unas pequeñas libretas, con letra primorosa, todas sus excursiones de caza, y en ellas no hay datos anteriores a 1949, seguramente porque las salidas fueron excepcionales. Algo tendrían que ver también en ello la absorbente preparación de las oposiciones a catedrático de Derecho Mercantil, su prolongado noviazgo con Ángeles, su boda y la llegada de los primeros hijos.

    De nuevo los apuntes inéditos de las libretas, pero también, indirectamente, el testimonio de Lorenzo, el protagonista de Diario de un cazador (pues, como alguna vez se ha dicho, se trata de un álter ego rebajado del propio Delibes), revelan que la afición cinegética había regresado a su querencia en la década siguiente. Desde entonces los escritos sobre caza y pesca, estos últimos mucho más esporádicos, no han dejado de fluir naturalmente de su pluma hasta formar esta importante gavilla de páginas […] que reúne nada menos que ocho libros y dos trabajos menores aparecidos entre 1963 y 1996. […] Unas obras que analizan el fenómeno de la caza desde ópticas distintas -de la motivación del acto cinegético a las normativas que regulan su práctica, y del análisis de las diversas modalidades de caza a las experiencias diarias del autor- y que, en cuanto a creación, como Delibes ha reconocido, constituyen, por su espontaneidad, una liberación de los condicionamientos que rigen el resto de su actividad literaria, hecho sin duda determinante para que el autor optara por definirse antes como un cazador que escribe que como un escritor que caza.

Germán Delibes de Castro: “Cuatro décadas de caza con mi padre”, Prólogo a Miguel Delibes: Obras Completas, V. El cazador. Barcelona, Destino-Círculo de Lectores, 2009, pp. X-XI
  • Miguel dice que ama la caza menor. Que los grandes animales, con su mirada casi inteligente, nunca han sido para él pieza venatoria. Pienso que, en realidad, la caza es un aspecto más en su implantación campesina, que no debemos sobrevalorar. Él es en el fondo un paseante del campo, meditador peripatético que se sirve de la escopeta para andar y andar, enfrascado en sus cavilaciones. “No puedo meditar sino andando -afirma, elevando a lema unas palabras de Las confesiones de J.J. Rousseau-; tan luego como me detengo, no medito más; mi cabeza anda al compás de mis pies”. El novelista es un vagabundo que, escopeta en mano, recorre contemplativamente los campos. La caza -regulada, por otra parte, por un código que tiene tanto de ético como de estético- es un incentivo más en su búsqueda de la naturaleza: “Nunca había estado en los meandros de Villavieja -dice reveladoramente-, pero es un verdadero espectáculo. El río se ensancha allí y corre el agua tan mansa que parece un lago. En la ribera crecen olmos y alisos gigantescos y los tamarindos están tan prietos que apenas si entra el sol. Las tórtolas y las palomas bajan a beber a la islilla de arena que se forma en el centro del río… Cruzó un martín pescador como una centella, le solté los dos tiros, pero ni le toqué. El condenado llevaba un pececillo en el pico. Luego sentí el aleteo de una torcaz y la tía se fue a posar justamente en la punta de un aliso, frente a mi puesto. Aguardé con mi santa paciencia, y cuando se tiró a beber a la isla la sacudí en forma. La zorra de ella no dijo ni pío”. He aquí un cazador que ve el campo como un espectáculo, siente el paisaje con sensibilidad que recuerda a Virgilio, Garcilaso o fray Luis de León, y no sufre demasiado por marrar un tiro o volver sin pieza. Más que un cazador convencional parece un sacerdote de novela pastoril que oficia en el templo de la naturaleza un pagano rito sacrificial.
Cristóbal Cuevas: “Discurso inaugural”, en Miguel Delibes. El escritor, la obra y el lector. Barcelona, Anthropos, 1992, p. 9



Premios


  1. Premio Nadal (España), La sombra del ciprés es alargada, 1948
  2. Premio Fastenrath de la Real Academia (España), Siestas con viento sur. Relatos, 1957
  3. Premio Nacional de la Crítica (España), Las ratas, 1962
  4. Miembro de la Real Academia de la Lengua (España), 1975
  5. Premio Príncipe de Asturias de las Letras (España), 1982
  6. Doctor Honoris Causa (Universidad de Valladolid), 1983
  7. Premio de las Letras (Castilla y León), 1984
  8. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de la República Francesa, 1985.
  9. Hijo Predilecto (Valladolid), 1986
  10. Doctor Honoris Causa (Universidad Complutense de Madrid), 1987
  11. Doctor Honoris Causa (Universidad de El Sarre, Alemania), 1990
  12. Premio Nacional de las Letras Españolas, 1991
  13. Premio Miguel de Cervantes (España), 1993
  14. Doctor Honoris Causa (Universidad de Alcalá de Henares), 1996
  15. Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo (España), 1999
  16. Premio Nacional de Narrativa (España), El hereje, 1999
  17. Premio Extraordinario a la Cultura de Castilla y León, 2001
  18. Medalla de Oro de Castilla y León, 2009

martes, 16 de febrero de 2021

Aficiones de Miguel Delibes

 1.  Tenía gran cariño a Burgos, ya que, Sedano(pueblo de Burgos) era el sitio ideal de Delibes para seguir enamorándose de la Naturaleza. Allí es donde Delibes se siente más Delibes.

2. Tenía gran devoción por la naturaleza.

3. Delibes promovieron la naturaleza con sus escritos mostrando esa naturaleza maravillosa.

4. Tenía gran interés por los campos castellanos.

5.   Delibes investigaba afondo la naturaleza, para mejorar las técnicas de cazar.

6.  Era proteccionistas con la naturaleza, Delibes dijo: “no sólo soy un cazador, soy proteccionista; miro con simpatía todo lo que sea proteger a las especies. Dicen que eso es contradictorio, pero si yo protejo las perdices tendré perdices para cazar en otoño. Si no las protejo me quedaré sin ellas, que es lo que nos está pasando. De manera que no hay ninguna contradicción. Por otra parte, yo no soy ningún cazador ciego, pendiente del morral o de la percha, sino que me gusta disfrutar del campo, ver amanecer, ponerse el sol, ver el rojo en las matas… y si además cazo un par de perdices y me las como al martes siguiente, pues tan contentos. Pero no mido la diversión ni el placer por el número de piezas.”

7.    Estaba fascinado por las perdices.

 

Tres series y películas basadas en los libros de Delibes

 1.Mi idolatrado hijo Sisí

El libro publicado en 1953 es adaptado a la gran pantalla en 1976 bajo el título Retrato de familia. A la dirección, Antonio Giménez-Rico, quien más tarde llevó al cine otras dos novelas de Delibes. El reparto contó con Antonio Ferrandis, Amparo Soler, Miguel Bosé, Mónica Randall o Alberto Ferández. La interpretación de los dos últimos fue premiada por el Círculo de Escritores Cinematográficos. La cinta, que cosechó un enorme éxito de crítica y público, se hizo con el premio del Sindicato Nacional del Espectáculo a la Mejor Película.

Delibes ambienta la novela en su Castilla natal. Es 1936. Ante la inminente guerra civil, Cecilio Rubes, burgués de capital de provincia, intenta mantenerse neutral. Mientras, el metraje desgrana su pasado a través de su mujer Adela y de su amante Paulina, y cómo el conflicto devora al protagonista.



domingo, 14 de febrero de 2021

 2. El príncipe destronado

Poco tiempo pasó entre el lanzamiento de El príncipe destronado (1973) y su adaptación al cine como La guerra de papá (1977), bajo la dirección de Antonio Mercero. Contó con la interpretación de Lolo García, Héctor Alterio, Verónica Forqué, Teresa Gimpera, Rosario García Ortega, Queta Claver y Vicente Parra.

Una novela realista, retrato de una familia de la transición desde la mirada del pequeño Quico, un niño de cuatro años que teme ser ‘destronado’ por su nueva hermana.



Biografía

Miguel Delibes (Valladolid, 17 de octubre de 1920 - Valladolid, 12 de marzo de 2010). Novelista español. Doctor en Derecho y  Catedrático ...